CATALINA DE CAN JOAN D’EN GALL

Un homenaje a la memoria viva de las mujeres y tradiciones rurales de Ibiza

2024.

 

Desde mi llegada a Ibiza, una pequeña isla española situada en el mar Mediterráneo, he sentido una profunda fascinación por la identidad local y su preservación dentro de un entorno cosmopolita en continuo cambio. A pesar de ser un punto de encuentro de diversas culturas, la isla mantiene sus tradiciones gracias al fuerte arraigo y la determinación de su gente.

 

Este proyecto es una serie de retratos de Catalina Escandell Riera, una mujer de 100 años que encarna la esencia y la resiliencia de la cultura ibicenca. En un momento en que las dinámicas globales y el turismo están transformando el territorio, Catalina es una de las tres últimas mujeres que aún visten a diario el traje tradicional de pagesa, una indumentaria que forma parte del patrimonio cultural de Ibiza y que refleja la historia y las costumbres de la isla. Cada pieza del traje posee un valor histórico y artesanal transmitido de generación en generación.

 

Tuve el privilegio de pasar tiempo con ella en Can Joan d’en Gall, la finca donde nació y aún reside. Su familia describe a Catalina como una mujer fuerte y es precisamente esa fortaleza la que busqué capturar en su retrato. Su historia es un reflejo de la conexión con la identidad ibicenca en medio de un cambio incesante.

 

La tradición ibicenca otorga gran importancia a la identidad territorial y familiar. Es habitual referirse a las personas por el nombre de la casa payesa heredada durante generaciones, reflejando su linaje y su vínculo con la tierra. Catalina no solo forma parte de esta tradición, sino que también representa un vínculo vivo con la historia de la isla y con una forma de vida que aún pervive en su memoria.

 

Sa Colla de Labritja es un grupo cultural fundado en 1984 por alumnos de la escuela pública de Labritja para promover el folclore, la música y las danzas tradicionales de la isla de Eivissa. Este grupo ha actuado para Catalina Escandell Riera, ya que representa para ellos la memoria viva de sus tradiciones y costumbres.