UNA PALABRA
México, 2022.
Fotografía y testimonios.
Este proyecto nace de un viaje a México. Era la primera vez que visitaba un país atravesado de forma tan visible por una historia colonial.
Durante dos meses estuve en las regiones de Ciudad de México, Yucatán, Oaxaca y Chiapas, llegando hasta la frontera con Guatemala. Las imágenes fueron tomadas en CDMX, Valladolid, El Cuyo, Oaxaca de Juárez, Santo Domingo de Tehuantepec, San Cristóbal de las Casas y San Juan de Chamula.
Fue en Valladolid donde algo se activó con más fuerza. Llegar a una ciudad que comparte el nombre de mi ciudad natal me produjo una incomodidad difícil de explicar. La presencia de esa herencia —en la arquitectura, en la lengua, en la religión— era evidente, pero también la sensación de un devenir interrumpido.
Desde ese lugar de incomodidad comencé a trabajar.
Pregunté a distintas personas qué pensaban sobre la colonización española y, después, qué sentían —siglos después— al respecto. Les pedí que escribieran una palabra que recogiera ese sentir en una pequeña pizarra. Con esa palabra, los fotografié.
El proyecto surge de una experiencia personal y la fotografía funciona como un punto de encuentro: una forma de acercarme a otros, a esas alteridades, y de escuchar.
This project emerges from a journey to Mexico. It was the first time I visited a country so visibly shaped by a colonial history.
Over the course of two months, I traveled through the regions of Mexico City, Yucatán, Oaxaca and Chiapas, reaching as far as the border with Guatemala. The images were taken in Mexico City, Valladolid, El Cuyo, Oaxaca de Juárez, Santo Domingo de Tehuantepec, San Cristóbal de las Casas and San Juan de Chamula.
It was in Valladolid where something was activated more intensely. Arriving in a city that shares the name of my hometown produced a discomfort that was difficult to explain. The presence of that legacy —in the architecture, in the language, in the religion— was evident, but so was the sense of an interrupted becoming.
From that place of discomfort, I began to work.
I asked different people what they thought about Spanish colonisation and, afterwards, what they felt —centuries later— about it. I asked them to write a word that could hold that feeling on a small blackboard. With that word, I photographed them.
The project emerges from a personal experience, and photography functions as a point of encounter: a way of approaching others, those forms of otherness, and of listening.